Acallados por la lluvia, sus pasos salpicaban más y más la parte inferior de su pantalón de mezclilla. La interminable calle apenas era iluminada por una infinidad de faroles. Los locales, inidentificables por la tormenta, se amalgamaban el uno con otro, mas aun así logrando una lógica efímera. Seguía con paso firme y un poco tenso por el pasillo interminable. La figura sentía el golpeteo de la lluvia a sus hombros, con gotas tan certeras como cuchillas caídas del cielo. El camino no siempre había sido así, ó al menos es lo que la figura podría divagar en su ser. Un tiempo fue un bosque, un tiempo fue un pueblo, un tiempo fue un desierto, y un tiempo fue un rio. Siempre hubo cambio y el camino. Pero entre la neblina de su memoria, algo pasó. Un cambio paulatino, pero violento y abrupto a la vez. El sol no había salido desde donde podía recordar. En algún momento estaba presente, dando claridad a todo, pero pudo haber sido un sueño, si es que alguna vez tuvo uno. ...
El título es muy acertado y engancha. La metáfora es un detalle que embellece el relato.
ResponderEliminarA mí en lo personal no me gustó ",resulto que siempre no.", me sonó algo demasiado coloquial y que puede ser cambiado a algo como ",ahora me percato que probablemente fui engañado."
Excelente título, llamativo y oportuno.
ResponderEliminarHay gran belleza en la sencillez de tu cuento.
No lo "vemos" incómodo, pero sí lo leemos. Es un pequeño tour por su cabeza, de forma tenue, sin gritos de desesperación ni traumas, es llano y genuino, resulta atractivo.
Interesante y agradable cierre. Uno queda enganchado con el personaje, pensando en cuántas cosas se privará.
*El siempre no también me hizo un poco de ruido.
Me gusta mucho entrar dentro del pensamiento de tu protagonista, consigues transmitir algo sin dramatizar demasiado. A lo mejor es por la resignación que tiene después de haber superado las emociones que aparecerían en un primer momento. El siempre no, no me parece mal, pero creo que solo se entendería en México.
ResponderEliminarCuidado con la ortografía. Es muy fácil que al leer un cuento con faltas se pierda el fondo y solo se fijen en eso
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