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Mostrando entradas de agosto, 2019

Juntos

Mis amigos y yo somos muy cercanos; compartimos nuestros secretos, nuestras alegrías, nuestros temores básicamente compartimos todo. Cualquier persona envidiaría nuestra amistad. ¡No hay nadie tan unido como nosotros! Sara es una chica muy segura (y muy guapa), sale con Raúl, todo un deportista. Ellos son los goals de todos.   El otro día Raúl le llevó unas flores a Sara, eran divinas, y después se fueron a cenar a un restaurante carísimo. Obvio subieron todas las fotos de aquella noche a Instagram, fueron la envidia de sus followers. Miguel se la vive viajando, ha ido a París, a Italia, a Japón y a muchos otros lugares. Ahorita está en Grecia y, como prometió mantenernos al tanto de todo lo que hace allá, nos manda selfies de los lugares que ha visitado. También están Cristina, Antonio y Renata; ayer se fueron a una fiesta todos juntos y parece que se la pasaron muy bien. Hoy también hay una, es en la Condesa. No sé si ir, tenía planeado quedarme en casa viendo mi serie ...

Un día lo sabremos

Un día sabremos cosas que nunca podríamos saber en esta vida como: ¿Él sentía lo mismo por mí? ¿En dónde estará mi perro que desapareció a los ocho años? ¿Algún día habitaremos otro planeta? Y aunque no sé ninguna de esas respuestas, estoy segura que si me pregunto sí hoy fue el mejor día de mi vida, diría que sí y sinceramente no me imagino que hubiera pasado si no hubiera decidido desparecer así. Escuchaba el sonido de las guitarras y de la batería. La libertad sabe muy bien. Mi playera esta sudada de tanto bailar, y mi garganta me ardía de tanto gritar. No podía parar de sonreír, incluso puedo decir que ya me dolía la cara. El corazón me palpitaba con lo fuerte de la música y mis ojos estaban húmedos de llorar. No hay nada que se sienta mejor que esto y me arrepiento de no haber escapado antes. ¿Sabes cómo se llama eso?- gritó él, que me provocaba lo mismo que la música. ¿Qué cosa?-pregunté en un grito y sonriendo, por supuesto. Eso que estás sintiendo en el pecho.- me ...

Malos términos

Caminaba con pasos firmes, erguido y no desviaba la mirada de enfrente, era un tipo que inspiraba confianza por la gran seguridad que mostraba en sí mismo a cada paso, seguridad a tal grado que solo los locos pueden tener al creer que todo saldrá como lo esperan y lo han planeado, incluso lo que ha empezado mal e inevitablemente terminará así, tienen la certeza de que todo siempre todo les resultará bien, como digo, la clase de seguridad que solo los locos podrían tener. Ir al súper no era algo que disfrutaba hacer, no le agradaban las multitudes y menos las filas, por eso hace tiempo había decidido mudarse lo suficientemente lejos de la ciudad más cercana, para mantenerse aislado y tranquilo, pero lo suficientemente cerca para poder llegar pronto en coche a cualquier lugar necesario, así era como consideraba ir al súper, como un mal necesario, y siempre tenía el mismo método para hacer las compras, primero sus cosas personales, mínimo las que necesitaría por un mes, luego comida, en...

Se busca héroe

Estoy buscando un héroe para esta historia, ya sabes, de esas personas que se caracterizan en la literatura por causar admiración en el lector. Suelen ser caballeros con armaduras o personas que parecen normales pero resultan tener poderes. Tengo la esperanza de encontrar una historia tan real que se salga de las páginas, ¿o que entre? Camino por los pasillos de una universidad, raro lugar para encontrar una trama tan trascendental como un perro de tres cabezas, una piedra mágica, una cámara escondida subterráneamente o incluso pedazos del alma de un villano, pero no tan raro encontrar un héroe. Héroes los hay de todo tipo, los que tienen superpoderes, los que ayudan a las personas en su día a día o que simplemente regalan sonrisas a todos los que se topan. Es por eso que estoy seguro que encontraremos un héroe en esta universidad. Veamos, ese que va pasando por ahí, él parece ser fuerte, apuesto, alguien que seguro te rescataría valientemente de un problema, alguien que… ¿moles...

Venían del Bosque

A la caída del anochecer, la calle principal de aquel pequeño pueblo en el valle estaba oscura y callada, lamparas titilantes siendo la única fuente de luz que iluminaba cada esquina, mientras que el resto era engullido en tinieblas. En una de esas esquinas, el ya destartalado Bar Melbourne era el unico local con las luces encendidas ya que su dueño, el viejo Señor Ryan, se encontraba en la barra, sirviendo su quinto vaso de ron. A pesar de ser ya muy tarde y que el no había dormido en varias semanas, el se encontraba expectante y lucido. Esperando. Hacia 6 meses, el silencio de la noche era ofuscado por el sonido de festejos y risas de la gente, ya que el popular y alegre Bar Melbourne abría todas las noches, dejando entrar a todo tipo de gente, ya sean trabajadores, adolescentes y partes gubernamentales, todos eran recibidos. Ese era la regla del viejo Ryan, que la seguía desde que la abrió su abuelo, junto con la fundación del pueblo. Pero eso cambio cuando su hijo, el carismá...

La acción más pequeña

¿A quién escribo estas palabras? Tal vez a la oscuridad de las páginas a que las contendrán cuando este cuaderno regrese a su estante. O tal vez algún día alguien las rescate, y resulte que mientras las escribo hoy estoy hablando a través del tiempo. Pero aun así, estoy seguro de que quien lea estas líneas entenderá dos cosas. La primera, que la persona que escribió esto tiene impecable ortografía. Yo lo sé. Agradezco el elogio. La segunda, es el efecto que tiene una pequeña acción en el gran orden de las cosas. Hoy estoy escribiendo algo que no ansío sea leído por una audiencia tan vasta como la de Borges o García Márquez. Y aun así logré hablar conversar con alguien días, meses o años después de que mi pluma haya dejado el papel. Es el poder de las cosas “pequeñas”.  Efecto mariposa , suelen decirle.  Como aquella noche. Lo recuerdo perfectamente. Yo me encontraba paseando por entre las pobladas calles de mi ciudad natal. Una ciudad como pocas....
Son las tres de la mañana en la calle Augusta, Sao Paulo. Me encuentro en un antro llamado Beco.Todos están bailando de manera intensa. En su mayoría son mujeres. Nadie está aún muy bebido, ya que aún la noche es joven. Veo a dos chicas besándose al lado de una de la barras. Están justo al lado de un tubo. Una está recargada en el tubo, mientras la otra la besa intensamente y cada vez se abalanza más hacia su pecho. Como sí está quisiera que los dos cuerpos se convirtieran en uno. Me impresina está imagen que tengo frente a mí. Ya que no acostumbro a ver muchas chicas besándose de esa manera. Contemplo como poco a poco como se van tocando cada vez más. Hasta que decido apartarme hacia la barra por algo de beber.

Ella

Ella bailaba como si no hubiera un mañana, yo solo la observaba desde una esquina. No la conocía pero aquella mirada que cruzamos por unos segundos me dijo que tenía que hablarle. La multitud se regodeaba y mi corazón se sincronizó con la música. "Ella es la indicada, con ella podré olvidar todo" pensé. Estaba a pocos pasos de distancia cuando me sonrió. Me acerqué a ella cuando me sonrió. Me acerqué a ella y estiró los brazos. Estaba tan cerca... Otro llegó y tomó mi lugar y le hizo todo lo que deseé hacerle. Su canción transcurrió sin mí.

Salir de noche

Ana está cansada de la escuela y los deberes, busca salir de noche. Todos ya la conocen en ese lugar donde la bebida es el centro. La puerta de su casa se cierra en sus narices cuando ella ya está lista, arreglada para salir de noche, sabe que puede conseguir una compañía. Sus padres se preocupan por ella pues saben los peligros que existen fuera. Ana busca divertirse sin importar el peligro, al final, todos sus amigos siempre lo han hecho.

Como astronauta de película

Las bocinas tiemblan, el suelo también, la verdad no se que hago aquí, a mi me habían dicho que había barra libre, resulto que siempre no. Estoy con mis compañeros y amigos pero aun así no me siento cómodo, como si no perteneciera a este extraño lugar, como un astronauta en el vació. Me hubiera gustado haberme quedado viendo un película, prefiero ver la situación que experimentarla.

Tormenta de desamor

El viento ruge y el cielo truena, era la peor tormenta que había vivido. Una tormenta que destruía todo a su paso, era incontrolable, aunque te taparas los oídos los truenos retumbaban en tu interior como si estos entrasen por el abdomen, rebotando en las costillas golpeando tus órganos y al golpear al corazón este sufría un corto circuito; primero latía excesivamente rápido dando la impresión de iba a explotar y después se quedaba inmóvil, al igual que la tormenta, como si la vida se hubiera escapado por completo. La lluvia empezó a caer, no solo del cielo sino también de mis mejillas. La verdad no se que tan bien pueda manejar esta ruptura. Trono por ultima vez el cielo al igual que mi corazón.

Corta noche larga

Negro. Mi cara demacrada en un espejo sucio, con un par de lágrimas escurriendo. Negro. Estoy a lado de las escaleras principales esperando a que pase, a que pueda ver que estoy desecho y que le importe. Negro. Un tipo enorme me retiene en sus brazos y un amigo me conduce a un auto; siento las manos húmedas, tal vez de más lágrimas, tal vez no.

Huidas

En un bar en le centro de la cuidada hay una mujer algo pensativa. Se le ve inquieta, pero cada que alguien pasa por ahí da su mejor sonrisa, a sabiendas que es su arma más coqueta, pero cuando la gente se va regresa a la misma expresión, casi de seriedad y se va un poco a sus pensamientos. La música suena fuertemente, el ruido y el ritmo logran atravesar su cuerpo. Esa noche esta ahí sola y se dispone a bailar, se levanta, se siente segura con la poca luz qué hay, y pasa un sujeto que le sonrie en forma de saludo, ella responde, el sujeto intenta acercarse asi que ella se aleja lo más rápido posible hasta perderlo, pide un último trago y se va del lugar.

Pauta 04: It was only a kiss

Las luces eran muy intensas para mi gusto, pero la canción que se escuchaba me encantaba: "It was only a kiss, it was only a kiss". Llegué un poco tarde pero todos se la estaban pasando muy bien, entonces me dirigí a la barra para pedir algo de beber. Fue entonces cuando lo ví ahí sentado. Hacía ya 5 años desde la última vez que lo vi. Su cabello se veía increíble y esa chamarra le quedaba muy bien. Mil cosas más tenía en la cabeza cuando de repente sus ojos se conectaron con los míos. Como añoraba ver esos ojitos azules otra vez.

Cómo fui

Fue hace un año. Esa noche me era difícil imaginarme allí. Yo, el que nunca salía los viernes. El que siempre tiene “tarea” por hacer, o “se siente mal”, o “ya tenía un compromiso”. No importaba el pretexto. Lo importante era no repetirlo para que sonara creíble. Al fin y al cabo, ¿cómo sabrían la calidad de actor que soy? Pero aquella noche decidí salir de esa mentira. Me dije “¿qué puedo perder?” Solo bastó una noche llena de luces, de ruido, de sabores que jamás había probado, decidí que esto iba a ser lo mío. Este era yo a partir de hora. Pero hoy, un año después. Me doy cuenta de que caí en la más grande de mis mentiras. Me doy cuenta de que perdí lo único que valía la pena conservar. A mí mismo.

Canta, gorrión, canta.

Canta, gorrión, canta. Mis plumas comienzan a caerse y no sé porque. Mentira, sí sé.  Cada mañana, tarde y noche me dan de comer, mucho para ser un pequeño gorrión, diría yo. No paso frío y no paso calor;  ellos se encargan de tenerme en el mejor lugar posible, donde me sienta mejor, más cómodo. Mi jaula es la mejor jaula que existe, algunas aves podrían envidiarme. Es de oro. Cada pedazo de ella les ha costado mucho a mis dueños, trabajan todo el tiempo porque creen que la jaula de oro es lo que me hará feliz. Mis dueños me aman. Yo obedezco todo el tiempo. A veces me dejan volar por todo el jardín, y aunque podría ir más lejos y escapar, no me voy más allá, sólo porque los amo… y también porque me da miedo. Hay un perrito en el jardín que me acompaña a veces, creo que es el animal que más he querido en toda la vida, porque es tierno, y también es obediente; a veces se lo llevan y paso semanas sin verlo. No está muy lejos, pero lo extraño cuando s...

Un pequeño pendiente

Era uno de esos días que todo fluía rápidamente, el tiempo pasaba como arena entre los dedos, fugaz. Un momento no cerraba del todo cuando ya era tarde. Fue así que, sin darse cuenta, Emiliano, había perdido todo el día.  Se había levantado temprano, o al menos lo que él consideraba como temprano, se había puesto a hacer sus deberes del aseo y a ayudar con pequeños favores a las personas que lo rodeaban, olvidándose de él mismo al final de la mañana, sin desayunar. Más tarde desayunó lo más rápido que pudo y se dispuso a hacer ese pequeño pendiente que había tenido desde días atrás.  Sin embargo, llegado el momento, surgió un inoportuno. Ahora tenía que dejar su casa, no por mucho tiempo, pero sí lo suficiente para perder todo ese día, incluso para, una vez más, olvidarse de sí mismo y no comer. Aunque no todo fue lástima para Emiliano, debe admitir que pasó muy buenos ratos ese día, incluso salió ganando unos cuantos regalos. Obviamente que como en todo, hubo una ba...
Ya no sigue tan adolorido, pero en su momento le dolió demasiado. Tal fue su dolor que aún recordarlo, le es costoso. No la ve como una mujer que le brindo mucho, sino más bien, como alguien que solo la ilusiono, y que le hizo sufrir. La recuerda como alguien con quien puedo haber sido su primera novia. La recuerda. Y le duele. Le duele, porque ella prefirió a un amigo suyo, en vez que a él. La recuerda, y aún le duele. La recuerda, y cuando la recuerda el sabe que hizo lo mejor que puedo con ella. Y que él no se equivoco mucho con ella. Sino más bien fue la insensibilidad de ella, quien llevo todo a un fin. Le duele. Y ha intentado buscar otras mujeres, pero ninguna aparentemente resulta salir como lo espera. Encontrar a alguien parece algo que no se va a dar. O así parece serlo, después de mirar cuanto se esfuerza por encontrar a alguien, y solo decepciones son las que al final recibe. Pobre . Ha tratado mucho, aprendido mucho seguramente. Pero aún nadie aparece. Pero el sigue op...
Parece que ya está acabar la carrea. Alivianado. Se ve que es un tipo analítico . Difícil decir que carrera cursa. No tengo mucho que decir de el. La verdad es que tiene un aire intelectual, o eso parece.
Nicolás. Chico de segundo semestre. Introvertido, reservado. Se encuentra aquí, porque tiene mucho en la cabeza, pero por medio de las letras es como mejor se desprende de estas ideas que constantemente lo invaden. Me da curiosidad conocerlo. Ya veremos que tal es..