Ella. María Julia. Secretaría del área de cobranza de la Universidad Panamericana . Ella. Se ve con un porte tieso, pero en realidad es muy tierna. Pareciera que le gustaría ser querida por un hombre . Ya que con los pocos con los que ha estado, la han defraudado. La han defraudado porque ninguno realmente ha llegado a conocerla bien, y por lo tanto no la han podido amar, realmente. María Julia ya a mediados de sus treintas, y aún deseosa de ser amada. Cada día que pasa se siente más desilusionada por este tema. Y probablemente no encontrará a nadie. Ya que nadie, tal vez sea digno de ella. Hay María Julia, sí tan solo hubiera un hombre..
Corriendo
Acallados por la lluvia, sus pasos salpicaban más y más la parte inferior de su pantalón de mezclilla. La interminable calle apenas era iluminada por una infinidad de faroles. Los locales, inidentificables por la tormenta, se amalgamaban el uno con otro, mas aun así logrando una lógica efímera. Seguía con paso firme y un poco tenso por el pasillo interminable. La figura sentía el golpeteo de la lluvia a sus hombros, con gotas tan certeras como cuchillas caídas del cielo. El camino no siempre había sido así, ó al menos es lo que la figura podría divagar en su ser. Un tiempo fue un bosque, un tiempo fue un pueblo, un tiempo fue un desierto, y un tiempo fue un rio. Siempre hubo cambio y el camino. Pero entre la neblina de su memoria, algo pasó. Un cambio paulatino, pero violento y abrupto a la vez. El sol no había salido desde donde podía recordar. En algún momento estaba presente, dando claridad a todo, pero pudo haber sido un sueño, si es que alguna vez tuvo uno. ...
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