Era ella

¿Quién sino ella? que a cada centímetro exhala un poco de su personalidad, que al despertar se arregla, combina su ropa, pero procura mantener su autenticidad. Quizá se diga a sí misma introvertida, aunque, ¿cómo podemos pensar eso de una chica que llega con un blazer rosa al trabajo? Ahí se nota que la vergüenza no nace de su persona.

Sin embargo tiene cautela en su mirada y dosifica al externar sus penas. Pinta una sonrisa, pero medita y piensa mucho en lo que le aqueja; tiene de esas miradas que están acá o allá, según convenga. Si te la hago corta, es amigable, sin duda, pero hay mucho más en ella.

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