Malos términos

Caminaba con pasos firmes, erguido y no desviaba la mirada de enfrente, era un tipo que inspiraba confianza por la gran seguridad que mostraba en sí mismo a cada paso, seguridad a tal grado que solo los locos pueden tener al creer que todo saldrá como lo esperan y lo han planeado, incluso lo que ha empezado mal e inevitablemente terminará así, tienen la certeza de que todo siempre todo les resultará bien, como digo, la clase de seguridad que solo los locos podrían tener.

Ir al súper no era algo que disfrutaba hacer, no le agradaban las multitudes y menos las filas, por eso hace tiempo había decidido mudarse lo suficientemente lejos de la ciudad más cercana, para mantenerse aislado y tranquilo, pero lo suficientemente cerca para poder llegar pronto en coche a cualquier lugar necesario, así era como consideraba ir al súper, como un mal necesario, y siempre tenía el mismo método para hacer las compras, primero sus cosas personales, mínimo las que necesitaría por un mes, luego comida, en su mayoría congelada para no tener que volver pronto, y al final las cosas de ella, era la parte que menos le molestaba, incluso se podría decir que le agradaba, ella le daba una lista de cosas que él debía llevar a casa, pero a él le gustaba recolectarlas y a veces hasta elegir algunas cosas como el cepillo que usaría si necesitaba cambiarlo o el olor de su acondicionador, era como una forma de estar más cerca de ella, y de hacerse parte de su vida.

Aún recordaba el día que la conoció, lo tenía tan presente, era de esas personas con una impresionante memoria y capacidad de percepción de los detalles, eso le ayudaba a saber muchas cosas y lo hacia un hombre muy inteligente. Cada que se enojaba con ella recordaba ese primer momento y recordaba el valor que ella tenía en su vida.
 Fue en una cafetería, el estaba lejos para poder haber sido percibido por ella, y se concentraba en uno de sus libros favoritos cuando una risa lo interrumpió, usalmente el ruido no lo distraía y si era así le molestaba, pero esa risa no, esa risa lo hizo sentir algo, lo puso de buenas, y subió la mirada para averiguar quien era la dueña, se encontró con una chica como de 18 años, tenía una sonrisa muy dulce, y los ojos muy suaves, era de esas personas que irradiaba luz y alegria y lo contagiaba a las personas, en ese momento él decidió que la necesitaba en su vida, y se propuso hacer todo para conseguirlo.

Al llegar a la casa ella dejo su libro y se apresuro a ayudarlo con las bolsas, juntos desempacaron y guardaron todo, para luego hacer la comida. Ella le preguntaba sobre la gente en la ciudad y él solía contestar sus preguntas con un tono amable. Luego recogían. Siempre solían hacer todo juntos, para él, que era un hombre acostumbrado a estar solo era algo extraño al comienzo, incluso le incomodaba, pero tambien sabía que si quería la alegria de una persona y contagiarse de ella debía pasar tiempo con esa persona. Con los días se fue acostumbrado.
Quiero un perro – soltó ella de pronto
No lo sé, no creo que sea buena idea
Claro que lo es
Habrá que cuidarlo y…
Tenemos espacio de sobra, estamos justo en medio de un bosque
Hará demasiado ruido, no quiero llamar la atención de las personas
Me sieto sola –dijo suplicante
Lo voy a pensar – lo intento decir lo más complaciente posible, pero ella sabía que mentía.
No, no hay una buena razón para no tenerlo…  – ella empezó a elevar el tono de voz, él le dirigió una mirada que bastó para callarla.

En el sillón junto a la ventana ella estaba hecha bolita, tenía su libro e intentaba concentrarse en leerlo, pero las lagrimas le nublaban la vista y no quería hacer muchos movimientos para limpiarlas para que él no lo notara, pero él siempre notaba las cosas. Se acerco y se sentó junto a ella, no le gustaba frustrarla, cuando eso pasaba le dejaba de hablar por días y se mostraba hostil con él, eso lo volvía loco. Levanto su barbilla con dos dedos y la hizo míralo. Ella intentó contener las lagrimas y sus ojos le ardían, él en cambio solo se limitaba a mirarla y por su expresión ella sabía que estaba pensando algo.
No es buena idea Nat, pero no es para que te pongas así
Ella solo lo miraba sin parpadear
Yo sé, no te agrada estar en medio de nada, pero estas conmigo, ¿no te basta?
No es eso
Lo sé, pero estamos tu y yo, y mientras estemos juntos todo estará bien, y tú estarás bien.
Eso pareció conformarla por que le sonrió y él la rodeo con un brazo, ella se acerco y le respondió el abrazo.

En la casa siempre hacia frío, pero era fácil conseguir leña y prender la chimenea, además a él le gustaba el ambiente medio romántico que eso creaba. Abrió una botella de vino, puso la película favorita de Nat para complacerla y se quedaron dormidos abrazados.

Después de un rato ella empezó a tener pesadillas, se despertó agitadamente, aún estaba entre los brazos de él y veía como dormía plácidamente, intentó levantarse lo más cautelosa posible por un vaso de agua, en cuanto sus pies tocaron el suelo la madera crujió, volteo a verlo porque sabía que él tenia un sueño muy ligero, usualmente cualquier minimo movimiento que ella hacia o si intentaba apartarse bastaba para despertarlo, pero esta vez no fue así, problamente había sido el vino, ella no habia tomado más que una copa a propósito, pudo llegar hasta la cocina sin despertarlo, incluso sirvió el agua y el seguía sin mostrar señales de consciencia, estaba tentada, sintió una vibración en su estómago y su corazón se acelero, si iba a irse de la casa tendría que ser en ese instante, si no, no sabia hasta cuando más podría tener una oportunidad así, pero algo la detenía, el miedo, no, no era el miedo, la detenía que la final le gustaba estar con él, que sabía que si se iba lo volvería loco, y no quería hacerlo sufrir tampoco, en el fondo sabía que no era tan malo, después de todo la había tratado bien. No, no la había tratado bien, lo que había hecho estaba mal, todo estaba mal, tenía que razonar, pensar objetivamente por su bien, tomó un ultimo trago de agua y se decidió a huir de su secuestrador.
Se acercó a el para comprobar que tan dormido estaba y luego buscar el llavero, al verlo ahí dormido sintió un extraño dolorcito, beso sus cálidos labios y se levantó, tomó sus zapatos con una mano y con la otra apretó fuerte las llaves para que no sonaran mientras se dirigía a la puerta, eran tres seguros, sus manos sudaban y el corazón le latía muy rápido, metió la llave en la primera cerradura, giro lentamente, muy lentamente, un click y se abrió, se quedó inmóvil unos segundo intentando escuchar si él habia desperado, nada, todo silencio, se limpio el sudor de las manos con el pantalón y prosiguió a la segunda cerradura, repitió el mismo procedimiento, un click y se abrió, solo faltaba uno más, mientras giraba cuidadosamente pensaba en la reacción del él cuando despertara y se diera cuenta que ella no estaba, primero estaría enojado y rompería todo, luego pensaría, probablemente la buscaría, pero para entonces ya estaría con su familia, en su casa, donde nada malo podría ocurrirle, y se la llevarían muy lejos de ahí. Pensaba en la felicidad de su madre al verla y el alivio de toda su familia, el poder ver a su perro de nuevo y jugar con él o darle consejos a su hermana menor. Click, el ultimo seguro estaba abierto, solo tendría que girar la chapa y listo. Intento cerrar la puerta lo más suave posible. Estaba afuera, al fin, estaba libre. Hacía frío pero ella no lo sentía, solo sentía como la sangre corría rápido por todo su cuerpo, sentía el latido de su corazón, estaba aún sudando, se puso los zapatos y amarro sus agujetas con dificultad, sus manos seguían temblabando y estaban resbalosas. Corrió lo más rápido que podía a través del bosque, sabía que no podría estar tan lejos de la carretera, pero había un problema, ella no conocía el bosque, lo había visto por la ventana antes y dado paseos alrededor de la casa pero solo con él, nunca había ido más adentro, igual corrió, intento hacer una línea rectar con su mente para no dar círculos, guardo silencio para escuchar algo, algún coche, pero no, todo era silencio y oscuridad, siguió adentrándose al bosque, intentando descifrarlo y sabía que solo debía llegar a la carretera, entonces estaría a salvo.

El control que sostenía su mano cuando se quedó dormido empezó a resbalar de entre sus dedos, ¡pas!, el ruido lo despertó, sintió el lugar donde había estado ella frío, se alarmo y comenzó a gritar su nombre, vio en el baño, vacío, la cocina, vació, la sala, vacía, empezó a girar por toda la casa para ver si encontraba algo, se detuvo cuando vio las llaves colgadas en la cerradura, fue corriendo y se percato que todos los seguros estaban abiertos, como lo temía, ella había escapado, pero no tenia mucho que se habían quedado dormidos, y era de noche, ella no podría estar muy lejos, pero tenia que actuar rápido, agarró un trapo en caso que tuviera que silenciarla o atarla y su cuchillo de acampar, esperaba con todo su corazón no tener que usarlo, solo era por si acaso, pensaba que si razonaba con ella la haría volver a la casa sin tener que usar la fuerza.
Salió rápido y se adentró hacia el lado del bosque que creía que ella escogió, la conocía bien, sabía su mente, era capaz de saber que estaba pensado con solo mirarla y a veces no era necesario, para él, ella era muy predecible. No corría, solo iba rápido, no pisaba ramas, era muy hábil, además conocía perfecto ese bosque, lo había recorrido muchísimas veces antes, después de un rato escucho el crujido de unas ramas, tal vez era una animal, el ruido tenia ritmo, se repetía, no era un animal, era ella corriendo, él lo sabía, decidió darle alcance, pero a su propio ritmo, sin correr, como ella lo hacia.

Después de un rato la alcanzo, ella escucho la voz de él pronunciando su nombre, lo sentía cerca, su corazón de acelero más, y corrió más rápido, entonces él comenzó a apresurarse. Ruidos de autos se alcanzaban escuchar, estaban cerca de la carretera, si ella llegaba estaría libre, vería a su familia de nuevo. Si ella llegaba él estaría en problemas. Ella corría cada vez más rápido con el impulso que da el ver que ya estas cerca, que todo esta apunto de terminar, aún así él era más rápido, no podía dejar que llegara la carretera, la tomó por el brazo y la hizo girarse, ella le golpeó la cara e intentó correr de nuevo, entonces él la abrazo y con el impulso calleron al suelo, ella comenzó a gritar, gritaba muy fuerte, él intentó hacer que se callara pero no podría, ella golpeaba, pateaba y luchaba con todas sus fuerzas, estaban muy cerca de la carretera, la gente que se detuviera por ahí, o los vendedores se darían cuenta, escucharon un grupo de muchachos acercándose. Él no quería, pero ya no podría postergarlo más, la miro unos segundos por ultima vez, le pidió perdón 3 veces y le corto la garganta. Después de unos segundos ella murió, él solo desapareció.














Comentarios

  1. Me encantó cómo todo al principio es súper lindo, uno piensa que es una pelea de pareja pero nada más. Cuando sueltas como bomba que es su secuestrador es increíble y te anima a leer más. Las narraciones de lo lindo y después lo emocionante, ambas son muy buenas en lo suyo.
    Sé que no teníamos que comentar a fuerzas estos cuentos pero de verdad me encantó, felicidades!

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