Un sueño más
El despertador sonaba a las 6:00 como cada mañana, incluso los fines de semana porque Amanda no quería perder la costumbre de despertar temprano. Ese sábado había quedado con sus amigas de ir a un bar por la tarde, lo que le daba tiempo suficiente para terminar su trabajo atrasado y arreglarse. Hizo su desayuno y preparo un café bien cargado, molía el grano en un pequeño molino que adquirió en un bazar, y cada mañana repetía el mismo procedimieto como una especie de ritual, pero nunca se acababa todo lo que había preparado, prefería más el olor que el sabor. Justo al terminar el teléfono sonó, era su madre, decía que solo quería saber como estaba pero a Amanda nunca le parecía asi, era una mujer muy dura y le daba la impresión que tenia bastantes expectativas en ella y al mismo tiempo le parecía que ella le insunuaba que aun no terminaba de cumplirlas, antes la abrumaba de sobremanera, la daba demasiada presión y asi fue como terminó la carrera derecho, hasta que un día acabo con su paciencia, hizo sus maletas consiguió un pequeño departamento con una cómoda renta y prefiero dedicarse a traducir textos, era muy buena en eso, aun así su madre seguia llamando, pero a Amanda ya no le importaba.
Al fin dio la hora de comenzar a arreglarse. Amanda era una mujer muy atractiva y lo sabia, así que casi siempre prefería dar a notar su belleza natural, pero no ese día, ese día iría con sus amigas que hace mucho no veía, se contarían cosas y todas estarían bien arrgladas, se lo pensó un momento, al final ganó su flojera y decidió ir como simple, es decir simple. Su amiga Irina había quedado de pasar por ella pronto, igual ella ya estaba lista, el timbre sonó –hola, pero que gusto me da verte. –las dos amigas se abrazaron con toda la alegría de cuando ves a alguien que quieres después de mucho tiempo.
– ¿me prestas tu baño en lo que terminas de arreglarte?
– Ya estoy lista, pero claro, justo esa puerta detrás de ti.
– Irina se quedó unos segundo pensativa. – okay. Todos sabemos que eres hermosa, pero no por eso debes ir así siempre, solo por hoy, es una ocasión especial...
– Después de meditarlo le dio la razón a su amiga y pensó que seria buena idea invertirle un poco más de tiempo a su maquillaje, en especial los ojos, tenia una mirada muy potente y con el maquillaje resaltaban aún más, eso le encantaba, sentía que la hacia parecer inteligente, y cambio los jeans por un vestido negro que resaltaba perfecto su cuerpo. Irina tenía razón valía la pena arreglarse y lucir justo como ella lo hacia en ese momento.
– Y perfume.
– ¿Perfume?
– Sí,sí, es como una marca.
En el bar las 5 amigas estaban muy felices de verse, cada una tenía muchas cosas que contar y nunca se aburrían porque eran tan diferentes que nunca sabia que podría surgir de repente de alguna. De pronto, justo frente a Amanda entraron dos hombres, uno de ellos era muy guapo, o eso le pareció a Amanda, su corazón se detuvo en ese instante, el hombre la miró y entonces Amanda comenzó a sentir calor en su cara y cómo la sangre fluía por todo cuerpo, estaba sonriendo y no sabía por que, intento desviar la mirada, seguir con la conversación de sus amigas y fingir que vio entrar a dos hombres como las muchas otras personas que habían entrado antes, pero no, no podría, la atracción era demasiada, e incluso cuando puedo dejar de mirarlo podía sentir la mirada de él, sabia que él se habia percatado de ella como ella lo habia hecho de él, sabia que tenia su atención, sabia que despues podría pasar algo y no se lo estaba imaginando. Después de un rato los sujetos se acercaron a ellas, y Amanda dejo de escuchar todo a su alrededor pero vio al hombre de la entrada y él la estaba mirando y entonces sonrió, con una sonrisa que ha Amanda le pareció ser la más hermosa del mundo, que era tan genuina y que se la estuviera dedicando a ella le encantaba, ella sabia que tambien estaba sonriendo y conocía perfecto el por que, él tambien y en sus miradas hubo una especie de intimidad que les daba pauta a confiar el uno en el otro, sí, sin conocerse de nada, pero ya habia una conexión, de esas que nunca pasan. En ese instante por delante de Amanda pasaron un montón de escenas de ellos dos, un día en el parque, una sonrisa en la cama, el haciendo comida, etc, etc, etc, y al final un abrazo, tan sentido, de esos que intentas absorber lo más que puedas de la persona y cada músculo de tu cuerpo, y cada parte de tu piel recuerde la forma de la persona…
¡Auch! Sintió un agudo dolor en el pecho, y se extendió hacia su estómago. Abrió lo ojos, todo habia sido un sueño, un sueño del día que lo conoció, cerro los ojos intentando soñar de nuevo, o en un intento por no levantarse y ver de nuevo su realidad, no puedo, y dolor paso de ser agudo a ser grave, un fuerte y grave dolor que le oprimía el pecho, como una especie de angustia, sintió un dolor en la garganta, un nudo y de repente sentía lagrimas calientes rodando por sus mejillas y alcanzando a mojar su cuello y pegar algunos cabellos en su cara, se envolvía con sus brazos, como un intento de consuelo hacia ella misma, el estomago aun dolía, se sentía oprimido y algo revuelto, aun recordada la sonrisa como si la pudiera ver en ese instante, y recordaba el olor a su perfume, que tuvo que regalar porque era bastante insoportable. Se habría quedado ahí, en la cama, pero no podría, su orgullo no la dejaba, así se levantó y molió el café, mientras pensaba que uno de esos días no importaría quien era él ni se acordaría que lo conoció.
Al fin dio la hora de comenzar a arreglarse. Amanda era una mujer muy atractiva y lo sabia, así que casi siempre prefería dar a notar su belleza natural, pero no ese día, ese día iría con sus amigas que hace mucho no veía, se contarían cosas y todas estarían bien arrgladas, se lo pensó un momento, al final ganó su flojera y decidió ir como simple, es decir simple. Su amiga Irina había quedado de pasar por ella pronto, igual ella ya estaba lista, el timbre sonó –hola, pero que gusto me da verte. –las dos amigas se abrazaron con toda la alegría de cuando ves a alguien que quieres después de mucho tiempo.
– ¿me prestas tu baño en lo que terminas de arreglarte?
– Ya estoy lista, pero claro, justo esa puerta detrás de ti.
– Irina se quedó unos segundo pensativa. – okay. Todos sabemos que eres hermosa, pero no por eso debes ir así siempre, solo por hoy, es una ocasión especial...
– Después de meditarlo le dio la razón a su amiga y pensó que seria buena idea invertirle un poco más de tiempo a su maquillaje, en especial los ojos, tenia una mirada muy potente y con el maquillaje resaltaban aún más, eso le encantaba, sentía que la hacia parecer inteligente, y cambio los jeans por un vestido negro que resaltaba perfecto su cuerpo. Irina tenía razón valía la pena arreglarse y lucir justo como ella lo hacia en ese momento.
– Y perfume.
– ¿Perfume?
– Sí,sí, es como una marca.
En el bar las 5 amigas estaban muy felices de verse, cada una tenía muchas cosas que contar y nunca se aburrían porque eran tan diferentes que nunca sabia que podría surgir de repente de alguna. De pronto, justo frente a Amanda entraron dos hombres, uno de ellos era muy guapo, o eso le pareció a Amanda, su corazón se detuvo en ese instante, el hombre la miró y entonces Amanda comenzó a sentir calor en su cara y cómo la sangre fluía por todo cuerpo, estaba sonriendo y no sabía por que, intento desviar la mirada, seguir con la conversación de sus amigas y fingir que vio entrar a dos hombres como las muchas otras personas que habían entrado antes, pero no, no podría, la atracción era demasiada, e incluso cuando puedo dejar de mirarlo podía sentir la mirada de él, sabia que él se habia percatado de ella como ella lo habia hecho de él, sabia que tenia su atención, sabia que despues podría pasar algo y no se lo estaba imaginando. Después de un rato los sujetos se acercaron a ellas, y Amanda dejo de escuchar todo a su alrededor pero vio al hombre de la entrada y él la estaba mirando y entonces sonrió, con una sonrisa que ha Amanda le pareció ser la más hermosa del mundo, que era tan genuina y que se la estuviera dedicando a ella le encantaba, ella sabia que tambien estaba sonriendo y conocía perfecto el por que, él tambien y en sus miradas hubo una especie de intimidad que les daba pauta a confiar el uno en el otro, sí, sin conocerse de nada, pero ya habia una conexión, de esas que nunca pasan. En ese instante por delante de Amanda pasaron un montón de escenas de ellos dos, un día en el parque, una sonrisa en la cama, el haciendo comida, etc, etc, etc, y al final un abrazo, tan sentido, de esos que intentas absorber lo más que puedas de la persona y cada músculo de tu cuerpo, y cada parte de tu piel recuerde la forma de la persona…
¡Auch! Sintió un agudo dolor en el pecho, y se extendió hacia su estómago. Abrió lo ojos, todo habia sido un sueño, un sueño del día que lo conoció, cerro los ojos intentando soñar de nuevo, o en un intento por no levantarse y ver de nuevo su realidad, no puedo, y dolor paso de ser agudo a ser grave, un fuerte y grave dolor que le oprimía el pecho, como una especie de angustia, sintió un dolor en la garganta, un nudo y de repente sentía lagrimas calientes rodando por sus mejillas y alcanzando a mojar su cuello y pegar algunos cabellos en su cara, se envolvía con sus brazos, como un intento de consuelo hacia ella misma, el estomago aun dolía, se sentía oprimido y algo revuelto, aun recordada la sonrisa como si la pudiera ver en ese instante, y recordaba el olor a su perfume, que tuvo que regalar porque era bastante insoportable. Se habría quedado ahí, en la cama, pero no podría, su orgullo no la dejaba, así se levantó y molió el café, mientras pensaba que uno de esos días no importaría quien era él ni se acordaría que lo conoció.
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