Acallados por la lluvia, sus pasos salpicaban más y más la parte inferior de su pantalón de mezclilla. La interminable calle apenas era iluminada por una infinidad de faroles. Los locales, inidentificables por la tormenta, se amalgamaban el uno con otro, mas aun así logrando una lógica efímera. Seguía con paso firme y un poco tenso por el pasillo interminable. La figura sentía el golpeteo de la lluvia a sus hombros, con gotas tan certeras como cuchillas caídas del cielo. El camino no siempre había sido así, ó al menos es lo que la figura podría divagar en su ser. Un tiempo fue un bosque, un tiempo fue un pueblo, un tiempo fue un desierto, y un tiempo fue un rio. Siempre hubo cambio y el camino. Pero entre la neblina de su memoria, algo pasó. Un cambio paulatino, pero violento y abrupto a la vez. El sol no había salido desde donde podía recordar. En algún momento estaba presente, dando claridad a todo, pero pudo haber sido un sueño, si es que alguna vez tuvo uno. ...
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