El Bioma.

Corría bajo la lluvia, tan agitada que se escuchaba el golpeteo de los charcos a cada paso. Lo sentía a la distancia.
El camino a Hel había desaparecido y fue remplazado por un pantano de manera tan espontánea como la aparición de la tormenta. A través de las oscuras hojas de la jungla y las borrascosas nubes, se pudieron vislumbrar brevemente las dos lunas características de aquel planeta tan distante de la tierra, que la observaban con su tono pálido y rojizo. La atmósfera arriba de las nubes de tormenta estaba compuesto por gases letales para cualquier forma de vida, y le daban al lugar un desorientador tono amarillo.

-Debo llegar al elevador.- pensó Robin de manera rápida, aun son el transmisor dando su monótono y seguro mensaje.


Se le aceraba, sentía su presencia más opresiva por momento.

Nunca debieron bajar al cañón.


I

Surtur-17 no debía tener capacidad de albergar vida, la idea era inconcebible por todo lo conocido por la ciencia moderna. El conocimiento de colonias en otros planetas lo determinaba como muerto: una roca ardiente, con un núcleo que se le adjudico como congelado y siempre azotado por los infernales rayos solares.

Y sin embargo, cuando llegaron las primeras fotos satelitales del polo norte de aquel coloso, la comunidad científica entro en un debate que duró generaciones. Justo en el borde del polo norte, se podía apreciar un cañón con el tamaño estimado de Sudamerica y que justo dejaba entrar parte de la luz de la estrella aledaña. Pero lo que más increíble de aquella formación geográfica, era la presencia de lo que parecía ser un ecosistema.

La primera misión oficial se dio varios años después de su descubrimiento, que llego a instalar una base de operaciones en órbita.

El planeta era un gigante, siendo por lo menos 4 veces mayor a la tierra, pero su estado dejaba en claro que nunca debió ser un lugar agradable y esto lo reflejaba su sistema, que aunque no era raro, tenia la peculiar característica que su estrella se encontraba en fase de gigante roja, y que Surtur-17 era el unico planeta que le hacia órbita. Esto creo la teoría que que aquel sistema tuvo alguna vez más astros, pero fueron devorados por la estrella cuando se expandió. 
Pasaron más años y de manera permanente se estableció la base Hel, de 20 personas al borde cañón para poder observar sus propiedades. La superficie del planeta era prácticamente un desierto, un polvoroso e inclementemente desierto que hacia parecer a Venus como el paraíso en comparación. Pero el cañón era otra historia.
Apenas llegando al borde se podían apreciar nubes y una atmósfera que se determino respirable para el hombre, constando principalmente de oxigeno y dióxido de carbono.
También se determino que debía tener una profundidad de al menos 5000 km, lo cual hizo su descenso y exploración más complicado de lo normal. 

Marcus, subcomandante de la misión 3 al planeta y biólogo de profesión, era uno de los pocos que se había acercado lo suficiente al borde del acantilando para sacar muestras biológicas de la pared, llegando a bajar hasta 1500 km y tomar fotos que del ecosistema en el fondo.

Estas fotos mostraban un paisaje esmeralda amarillento, con una temperatura cálida y una humedad alta que lo hacía parecer tan idílico como el amazonas y con formas de vida similares a los arboles.
Sus descubrimientos motivaron al gobierno en tierra para preparar de manera oficial una misión para bajar a la jungla lo más pronto posible. Se hicieron fiestas en la base, se abrieron botellas de champán y se celebro el descubrimiento del Nuevo Mundo, pero Marcus era el único que no festejaba. El tomó lo que el solo describió  como "muestras biológicas" que se encontraban al borde del acantilado y se encerró durante días en su laboratorio, sin revelar nada sobre sus descubrimientos, no dejando entrar a nadie y solo saliendo para hacer sus necesidades básicas.
Cada vez más se hacía evidente su mirada perdida.

Únanse.



II

Robin sintió el rápido cambio de presión al bajar el elevador hacia el suelo del cañón. Ella y su equipo bajaron en absoluto silencio, tensos y mirando al suelo. 
Sabían que fue un error dejarlo bajar, pero lo hicieron de todos modos, ignorando las quejas del Dr. Sam y de lo mal que el Subcomandante de encontraba.
Pero no podían soportar verlo, cualquier cosa hubiera sido mejor que tener que sentarse a comer con el mientras devoraba con sonidos guturales la comida, que toparse con el en las horas de descanso, vistiendo ese robótico y caluroso traje de caminata con el que siempre bajaba por el elevador, hablando consigo mismo en la oscuridad, con aquellos ojos brillantes que había adquirido.
Todo hubiera sido mejor que eso, por eso lo habían dejado bajar. Hacía dieciocho horas que Marcus había descendido.
Únanse.

La voz del subcomandante se repetía monótonamente por el transmisor, mientras el grupo seguía la señal y  mantenía una fila para adentrarse más en la jungla.

Robin ya había bajado con la primera misión a aquel lugar y lo aborreció desde el primer momento que puso pie en su suelo húmedo. Marcus siempre hablaba maravillas de aquel lugar y lo describía como el paraíso perdido, pero a ella le parecía más el séptimo círculo del infierno.
Todo tenía un ligero brillo amarillento que emanaba de cada grieta y orificio, desde las piedras hasta los arboles, dandole un aspecto espectral a aquel bosque. Las plantas no eran a primera vista muy distintas a las de la tierra y teniendo todo lo que uno podría esperar, como hojas, tallos y raíces, pero aun así a Robín no le pareció algo que todo estaba del todo bien.
Pero lo más inquietante de su primera visita fue de que, a pesar de no haber ningún sonido en el lugar, siempre tenía la sensación de estar siendo observada.
Únanse


Todo el lugar tenia un ambiente que simplemente te gritaba peligro, pero ninguno de los involucrados en esta misión de rescate podía poner su dedo encima del porqué. El camino adelante solo aumento sus preocupaciones aun más, al percatarse de la total y absoluta falta de animales. Aparte del croar del subcomandante, no había ningún sonido, ni siquiera del viento y ni de sus pasos.
Robin súbitamente se dio cuenta de algo que la hizo parar en seco.
No había ni una sola hoja en el suelo.
Únanse

De alguna manera había un camino entre los arboles, que parecía hecho de enormes piedras cortadas y aun cuando la sensación de escapar se había hecho más fuerte, decidieron seguirlo. 

Únanse

Las ruinas parecían ser de lo que en algún tiempo debió ser una magnifica ciudad, pero sus habitantes parecían haberse ido hacía tiempos inmemorables.


Únanse


Metales nunca vistos en la tierra y edificios sin motivó aparente eran cubiertos por una maraña luminiscente y verde que aumentaba entre más avanzaban.

Únanse

La señal los llevo a la mitad de las ruinas, donde una monstruosa pirámide se sentaba.

Únanse

Robin quería huir, todos lo querían pero se decían a si mismo que debían rescatar a Marcus, pero todos sabían que eso era una mentira.

Únanse, Únanse 

Entraron a un recinto que parecía haber sido hecho por ningún humano para ningún humano. Llegaron al borde de lo que era un descomunal pozo en el que todas las raíces entraban, descendiendo al abismo sin fondo.

Únanse,  Únanse, Únanse 
Únansenos

La voz croó desde una esquina, sin traje de ningún tipo, solo una silueta encorvada pegada a la pared de aquel recinto. Iluminaron su luz en él, una decisión que dentro de poco se arrepentirían. El cuerpo desnudo de Marcus estaba fusionado con una de las gigantescas raíces, como si siempre hubiera sido parte de sí. Su piel ya no se diferenciaba mucho a la de el árbol, fusionando hueso y tejido como si de masa se tratara. Tanto su piel como sus ojos tenía ese lúgubre brillo.


Puedo ver, proclamo lo que quedaba de Marcus. Déjenme mostrarles su verdad.

Únanse, Únanse, Únanse, Únanse, Únanse, Únanse, Únanse, Únanse...

La tierra tembló, mientras que el brillo empezó a aumentar.

Roos, que estaba al borde del agujero, se asomo para ver una cegadora luz amarilla emerger del fondo del pozo, el no se movió y, sin dejar de verlo, se abalanzo al pozo con una enorme sonrisa hacia el pozo. Todos después empezaron a correr.
III


El cielo se tornó gris y empezó una tempestad nunca antes registrada, volviendo al paraje solamente iluminado por el brillo cada vez más fuerte.Todos corrieron en la misma dirección, siendo Robín la más rápida del grupo.


Únanse


Pasaron por el pantano, Robin escuchando los torpes pasos de su equipo, sin poder verlos.

Luego comenzaron los sonidos del agua agitarse, mientras se daban repentinos ritos que eran silenciados tan rápidamente como empezaron.

Únanse 


Robin se hunde repentinamente, dañando su equipo y dejándola desorientada. Al salir a la superficie después de unos breves segundos, se encuentra completa y absolutamente sola. Nadó al borde y ve que no hay ninguno de su equipo que quedé. Todo esta callado excepto por el viento

-Sigue corriendo-, se dijo a si misma.
Únete
A veinte metros, puede ver el elevador .
Únete
Llego al claro del elevador, casi salvada.
Únete
Robin para en seco, justo a la puerta del elevador mientras pide su descenso.
Únetenos
La adrenalina no le había dejado caer en cuenta en un pequeño detalle.

Únetenos


Su transmisor quedo desecho cuando se cayó al agua.


Únetenos


Un coro de voces conocidas la empieza a acosar de todos lados. El brillo aumenta y todo le contesta: Únetenos

Miro a los arboles por ultima vez y vio como todos se movían y retorcían mientras que se dio cuenta que la observaban.
El cañón entero cobró vida y grito en millones y a la vez una voz:
Únetenos
La jungla se retorció y brillo con un luz casi cegadora, mientras se abalanzó entera sobre Robin, sin siquiera darle la oportunidad de gritar.


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