Epitafio

Sólo te escribo para decirte gracias.

Gracias porque me enseñaste a alzar la voz, a no callar mis dolores. Gracias por darme la fortaleza de alejarme de lo que me daña. Gracias por darme la voluntad de ir a buscar mis sueños y no dejarme vencer por quienes no quieren que los alcance.
Ahora soy libre de ti, de tus prejuicios y de tus palabras asesinas de esperanzas. Ya no puedes detenerme, ya no estoy atada a ti. 
Al fin inicio mi vida, la que yo quiero; la que merezco. 
Gracias, madre, porque al fin aprendí a ser yo, no lo que esperabas de mí.






Carta a una madre.

Comentarios

  1. Impactante, Caro.
    Qué pena que la contraparte de esta misiva sea una madre, pero qué bueno que este personaje se despoja de palabras asesinas de esperanzas.
    Ojalá ese nuevo inicio, esa nueva vida venga sin rencor, no pareciera. Aunque a veces es inevitable, tantas veces no. Me quedo conectada con este personaje.

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