Nuestro último concierto


Diego después de juntar de sus ahorros y pedir prestado un poco de dinero a sus padres, compró su ticket y el de su amiga. Quién al recibirlo no lo podía creer. Estaba tan emocionada cuando le entregó el boleto. Que se soltó en lágrimas, y le dijo que no sabía como agradecérselo. Que era el mejor. Y que era el detalle más lindo que un amigo le había dado. Después de muchos gracias más dadas por Georgina. Diego nos supo más que decir que, para él era un gusto ir a un evento como ese con ella. Y que no le debía nada.

Después de una semana de esa sorpresa dada a Georgina, llegó el día tan esperado. Un dieciocho de octubre del dos mil once Diego y Georgina se dirigían  hacia el palacio de los deportes para ver tocar a su banda favorita, Guns N´ Roses. Llegaron a la colosal arena y se encontraron con un mar de gente, era difícil decir cuantas habían asistido esa noche, pero eran demasiadas. Sólo para la fila, hicieron hora y media. Lo bueno fue que previeron y llegaron dos horas antes de que comenzara el show. Después de tan larga espera. Entraron y se dirigieron a sus asientos. Los 9 y 10 en la fila G7. No eran malos los lugares que les había tocado. Tenía una decente vista de costado hacia el escenario, y a pesar de estar en el área general. La distancia hacia el stage no era tanta, como la habían imaginado. Todo pintaba bien.

Pidieron un par de cervezas y se empezaron a ambientar con los gritos de ansias y emoción, la increíble iluminación de láseres color rojo y azul que se disparaba en todas las direcciones de manera sincronizada; y con la música de las bandas que hicieron antesala al grupo principal. Después de casi cuarenta minutos desde que ingresaron, al fin comenzó el espectáculo. Se apagaron las luces y empezó a escucharse una guitarra de fondo tocando uno de los temas principales del último álbum que el grupo había sacado. Después un flamazo de luces acabo con la oscuridad que había en el auditorio, y aparecieron todos los integrantes siguiendo con la canción que el guitarrista había dado inicio. Estaban sorprendidos con lo que estaban presenciando. Aquellas melodías que se sabían de memoria, ahora las estaban cantando al pie de la letra junto con la banda y otros miles de espectadores. Era algo realmente mágico lo que estaban viviendo.

Sin embargo para Diego por mucho que el concierto fuera muy impresionante y significativo. Sabía que había algo aún más grande que ver tocar a su banda predilecta. Esa noche al terminar de cantar el tema preferido de ambos, Diego se juntó de valor y se acercó calurosamente a Georgina, pegándola muy cerca de su pecho y le robó un beso. Está se lo siguió. Y continuaron besándose como por otros diez minutos. O por lo menos eso pareció. Después de aquel largo y caluroso beso. Diego le dijo a Georgina que desde hace poco empezó a sentir algo muy fuerte por ella. Que no había encontrado las suficientes fuerzas para poder decírselo. Que no sabía cómo demostrárselo y que lo único que quería desde que ese sentimiento floreció era poder expresárselo. Pocos momentos después le hizo la propuesta  de llegar a ser algo más. Ella no sabía como tomar eso. Era demasiado inesperado ¿Cómo su amigo tan cercando, desde hace por lo menos cinco años, le venía con cosas así? Ella contesto que estaba confundida por su propuesta, y que no sabía que decir. Se dio cuenta que el concierto era para eso. Para hacerle esa petición. Realmente estaba aturdida. Creía que su amistad y gustos musicales habían hecho que él la invitara aquel espectáculo, pero realmente era por otra cosa por lo que la invitó. Al pasar esta rápida reflexión, Georgina le dijo que debía pensar lo que él le había pedido. Georgina al no saber que más hacer. Decidió ir al baño. Cuando regreso a su sitio, a Diego lo noto mucho menos eufórico y contento. Como no debía estarlo, después de tanta incertidumbre que ahora sufría. El resto del concierto fue incomodo para ambos. Ya que uno por un lado se sentía arrepentido de hacer y preguntar lo que hizo y dijo, y la otra por no haber previsto una situación como la que aconteció, se hallaba como muy ilusa. 
Acabó el concierto y pidieron un taxi juntos. Diego la pasó a dejar primero. Se despidió con pena y decepción de Georgina, y esta le respondió con aún cierta incomodidad e indiferencia. Después lo dejaron a él. En cuanto llegó a sus cama. No podía dejar de tener pensamientos de frustración y arrepentimiento. Porque lo hice. Por que no la deje como mí amiga, y deje que la noche fuera como lo fue en un principio, una gran noche. Esos fueron algunos de los muchos pensamiento que carcomieron a Diego esa larga noche. Mientras que paralelamente en Georgina cruzaba juicios un tanto distintos. Ella pensaba que efectivamente Diego fue imprudente al preguntarle una cosa como esa, pero igual sintió un grato recuerdo de aquel beso tan maravilloso, como así ella lo recordaba con calor. No pasó mucho cuando le llegó el agotamiento, y durmió. Mientras que el pobre Diego sólo con ayuda de media botella de un whisky barato que tenía escondido en el buró de su cuarto logró concebir sueño. Diego nunca obtuvo una respuesta por parte de Georgina y desde esa noche los dos dejaron de ser lo que eran como amigos. Se distanciaron hasta el punto en que ya no han vuelto ha salir juntos.

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