Huida ineficaz

El viento se colaba por la ventana y golpeaba su nuca como un sóplido, eso le agrada por que sentía la ligereza, un descanso en el cuello, pusó un café bien cargado frente a él y se dispusó a leer el correo, nada interesante: dos sobres de pagos, una tarjeta de publicidad y el periódico de cada mañana, al desboblarlo una carta cayó, con remitente: La providencia, México, Tabasco. Su corazón se aceleró,era el pueblo donde había nacido, el pueblo donde había vivido y muertó su madre y al que jamás volvió respetando la promesa después de ir una última vez a recordar a su madre.
Había dicho que nunca volveria a aquel pueblo, lo había prometidó hace casi 15 años. Y no había manera de que alguien de ahí quisiera contactarlo, se aseguro de dejar todo cerrado para no tener que volver.
El día que se enteró de la muerte de su madre ya sabía que eso estaba por suceder, pero no esperaba que pronto, esperaba poder llegar antes, había dejado una lista de cosas que él debía hacer, y le dijo que le diría hasta que llegara, en realidad ella como toda madre conocía bien a su hijo, y que a pesar de lo odioso que le fuese ese lugar y de que nunca  iría a menos que no fuera más que necesario, había algo a lo que no se podría resistir, las adivinanzas, decirle que solo si iba le daría la lista poco a poco de las cosas que quería era una manera de asegurar que se presentaría.
Pero ella no tenía contemplado que la vida tiene otros tiempos y otros planes, así como él aún no había experimentado que en realidad la gente que uno quiere se muere, no hay pausa. Ese día empacó sus maletas y se fue al pueblo, ese pueblo que odiaba por que el calor asfixiaba, no podía respirar, su madre le habia contado que de bebé nunca paraba de llorar, solo el frío lo calmaba, poco después fue preferible mudarse y entonces él dejó de llorar, de grande comprendió porque, era que no podría respirar, se hinchaba con el calor y la ropa se le pegaba a todo el cuerpo dándole la sensación de estar amarrado, era dificil moverse, casi como una cárcel, para él que era un hombre de esos que les gusta la libertad.
Llegando fue al mejor hotel que había, se baño con agua fría, luego salió por comida, peleaba con el salero cuando un sujeto llego y se sentó frente a él “ay no” era Pablo, el hijo del dueño del lugar, cuando era niño siempre se pegaba a él y no se le separaba, era un joven irritante, nunca se callaba y se la pasaba alabándolo, incluso cuando él sabía que no tenía razón y si algo odiaba era la gente absurda, sin razón ni propósito.
-Creí que tardarías más.
-¿Qué?
-estaba esperando a que llegaras.
-¿Por qué?
-me entere lo de tu madre, creí que necesitarías apoyo.
-no creo.
-no lo sé, puedo ayudar.
-¿a qué?
-la carta, lo que dice para eso de la herencia.
-¿tú qué sabes?
-solo lo que dice el pueblo.
Era demasiado, una de las cosas que más odiaba de ahí eran los chismes. Dió un trago más a su café intentando quitarse el mal sabor de boca y salió de ahí. Pero Pablo seguía siendo igual de testarudo que siempre y lo siguió durante 4 cuadras sin parar de decir que seria gran ayuda y lo buen amigos que según él habían sido.
-voy hacia donde mi madre.
-de acuerdo.
-no, me refiero a voy, no que iremos.
-me lo pidió .
-¿Quién? ¿Qué?
-doña sol, que cuidara de ti,por lo de que eres impulsivo y te enojas.
-la ultima vez que mi madre me vio tenia 21 y estaba harto, claro que era asi.
-¿ya no?
-no
-entonces te acompañare, por si te vuelves a enojar como ahora.
Sabía que discutir con Pablo era caso perdido, y quien sabe que tanto acuerdo habría llegado con su mamá, odiaba la compañía del hombre, no le traía buenos recuerdos, pero estaba cansado, no tenía energía para pelear. Juntos entraron al juzgado, al verlo lo atendiénderon rápido y con especial cuidado, como si de pronto todos lo quisieran cuidar, como si una parte preciada del pueblo hubiera vueltó, él ya bastante desacostumbrado a la sobreamabilidad no sabía cómo lidiar con ella y sintió lastima por ellos, por que sabía que en cuanto quedara resuelto el asunto se iría, y con su madre muerta esta vez sería para no volver nunca más.
Entrando estaba un señor gordo que conocía a Pablo y a él bastante bien, pero él no lograba recordarlo.
-bueno hijo, la cosa es sencilla,todo lo dejó para ti, pero antes doña Sol quería que supieras el valor de todo esto, que si vendías como sabía que harás, no vendieras por vender, tuvieras consciencia de lo que estas vendiendo,me dió una lista de lugares, debes ir y explorarlos y entonces vuelves, firmamos un par de cosas y puedes volver a tu casa. Para segura se que vayas los irás conociendo poco a poco. Métodos de tu madre.
Quería quejarse, poner un montón de peros, estaba enojado con su madre y con todo el pueblo, aun asi no le salieron palabras, no sabia que podría decir sin ser grosero.
-bien, eso es todo, y Rubén, yo llevaría a Pablo conmigo, no te hagas la vida más pesada.
Sin decir más se levanto y abrió la puerta para que los muchachos salieran.
-¿Cuál es el primer lugar?
-no te iras aun que lo intente.
-no.
-pues habrá que ir justo a la casa donde nací, pasar una noche ahí o algo así.
-¿y luego?
-no dice, ya veremos .

Llegaron juntos la casa. Estaba justo como la recordaba, una pequeña sala de estar, que casi ocupaba la mitad de la casa, por atrás el comedor con entrada directa a la cocina,y luego se abría un pasillo con el cuarto principal al fondo, y a la derecha el que habia sido su cuarto, su madre lo conservo tal y como estaba porque creía que algún día querría visitarla en el pueblo y si veía todo como estaba volvería, nunca lo hizo, pero le dió provecho al cuarto hospedando a muchísima gente que lo necesitaba. Entró al que habia sido su cuarto, y se percató que estaba extrañamente limpio, ella sabía que él vendría, tambien se dió cuenta que no habíapueto aire en todo ese tiempo, pidió tiempo para cambiarse por ropa más ligera, al salir Pablo le dijo que debían de comer, así se dió cuenta que tenía hambre, no había comido nada desde que subió al camión, pero tampoco se habían dado cuenta, justo cuando se prepararon para salir el timbre sonó, era una señora, tenia cargando un montón de comida, dijo que se había enterado de su llegada, y estaría triste, y la razón porque la gente se ponía triste era porque necesitaba que la cuidaran, por eso estaba Pablo con él. Claro no le gustó esa afirmación, el nunca había querido depender de nadie, ni requería que alguien lo cuidara, aún así se comió todo y por un momento le hizo extrañar la comida de su madre. Al terminar agradeció la comida.
-Rubén, no agradezcas, tu mamá y yo éramos amigas.
-igual gracias por la molestia.
-no lo es, por eso tu mamá quería que estuvieras en su casa, necesitas recordar lo que la amabilidad de gente vives en un mundo gris.
-porque me gusta mi mundo gris, le agradezco, pero esto no cambiara nada, venderé y me iré para siempre.
La señora no dijo nada, solo se levantó, arregló un poco la mesa, apiló los trastes y se fue, pero antes dejo una nota sobre la mesa, era una dirección.
-¿sabes donde es esto?
Pablo se echo a reír en cuanto leyó le papel -sí, es otra amiga de doña Sol.
-¿se puede sabes de qué te ríes?
-es la bruja del pueblo.
Rubén toda su vida había odiado esas cosas, pensaba que era la brutalidad de la gente en su máximo esplendor. Una vez de pequeño Pablo lo convenció para ir a que les adivinaran el futuro sobre una niña que les gustaba a ambos, la bruja les dijo que nunca ninguno saldría con ella, entonces Rubén pusó todo su empeño a conquistarla, la niña se sintió tan acosada que al final sintió un alivio con Pablo y salieron largo tiempo, pero a Rubén ya no lo importaba, ya había probado que la bruja era una estafadora y con eso le bastaba.
Estaba otra vez molestó,no entendía como su madre podía tener esa clase de amigos,y estaba cansado, el calor le oprimía el pecho, se baño con agua fría una última vez antes de dormir y dejó que Pablo se las arreglara para dormir donde pudiera.
Al siguiente día fueron temprano a buscar a la bruja, llegaron a un mercado donde había un montón de animales ruidoso, velas, olores, cosas que odia Rubén, pero a Pablo parecerían divertirle, tocaba todo, preguntaba por todo. Al fin llegaron a donde la bruja.
-¿quieres que te diga tu futuro o empiece por tu pasado?
-no, soy Rubén, hijo de doña Soledad.
-yo sé quien eres.
-entonces tambien sabe mi pasado, y muy posiblemente mi futuro, ¿Qué hago aquí?
-yo sé tu pasado, pero tal vez tu no. Sol quería que supieras de donde vienes.
-no quiero sermones, especialmente hoy, señora.
-bien,entonces solo platiquemos.
Estuvieron un tiempo platicando, ella le contaba anécdotas sobre su madre y ella y le dió un amuleto de protección para su regreso, objeto que él intentó dejar a proposito. Iban casi a la salida del mercado cuando una muchacha de ojos verdes los detuvó -¿tu eres Rubén?, olvidaste esto. Tenía la sonrisa más coqueta y sugerente que él habia visto en su vida, le había sido imposible no devolverla y recibir el amuleto. Lo que quedó del día no pudo sacar la sonrisa de su cabeza, la mirada conqueta, incluso el tono de voz aún estaba claro en su mente, intentó hacer preguntas sutilmente sobre ella a Pablo, pero era muy perspicaz y nada sutil, a la primera le dijo que no vivía con la bruja, vivía cerca, y le pasó la dirección con descripción de casa y todo.-no,no, no es eso, solo me dio curiosidad, ¿para qué quiero saber donde vivo? -los dos sabemos por qué.
-pues no, iré por algo de cenar, vi un puesto de pan en el camino.
-no te acompañare, pero no llegues tarde.
Pero si lo hizo, volvió hasta la mañana siguiente,y muy dispuesto a hacer la última petición de su madre.
Al llegar Pablo estaba dormido en su cama, Rubén pensó que era el colmo pero sabía que lo hizo por que Pablo sabía que no volvería, igual se quisó vengar y le echo un vaso de agua encima para despertarlo, pero solo obtuvo risas y bromas sobre su ausencia.
El tercer destino era justo en un acantalido desde donde se podía ver todo el pueblo, luego sería con el comprador de todas las propiedades, su madre ya habia conseguido uno, pero no podría venderlo ella, si no él nunca habría al pueblo.
-¿ahora que hacemos en este lugar? Si quisiera observar el pueblo hubiera buscado en un satélite.
-solo respira, hablemos, como hacíamos antes de que te fueras.
Rubén no lo había recordado, pero hubo un tiempo que sí le agrabada Pablo, fue un año antes de irse, cuando tenía todos los sueños del mundo y se sentía atrapado, el año que se enteró que su padre golpeaba a su madre y por eso vivían ahí solos y por eso tambien odiaba su propio nombre, el año en que su primer amor lo había dejado por el que creía su mejor amigo, e intentaba alejar a todos de su vida, pero Pablo siempre había estado ahí, nunca se había ido por muy grosero o patán que él fuera.
Al fin llego la hora de vender, firmó y Pablo lo acompañó hasta la estación, le dio un abrazo, y de verdad era un abrazo sentido, dijo que esperaba volver a verlo y lo dijo de verdad, con la condición que no fuera en el pueblo.

Ahora estaba ahí, sentado y con una carta entre las manos, la abrió cuidadosamente y leyó:


Hola papá:
Mi nombre es Rubén como tu, sé que no tienes interés en este pueblo, por eso no habia escrito antes, pero mamá esta muy grave, es urgente que vengas. 

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