Perdido

"Yo no entiendo el francés", pensé,
 " Que buen momento para acordarme" dije pensando en voz alta, aunque dudé que alguien me entendiera.

Mi mañana comenzó con el olor a pan recién horneado, a pesar que no tenía la ventana abierta.
Caminé siguiendo el olor, caminado más y más lejos de mi casa mientras me imaginaba con un croissant y saboreando un chocolate caliente para acompañarlo mientras veía por una ventana el ambiente matutino. Mi caminata casi catatónica me termino llevando por calles amplias y callejones rústicos ó al menos eso recuerdo de aquel viaje sin razón.

Recuerdo el chocolate y el pan, su textura y lo delicioso que era.
Recuerdo estar viendo a la ventana, donde se filtraba el sol de medio día.
Lo recuerdo cada detalle, como si estuviera en cámara lenta y parece todo tan perfecto.

Pero luego desperté.

Me levante a la barra a pedir la cuenta y la persona al frente mío me respondió con algo que no entendí así que lo voltee a verlo y, saliendo de mi estado de sueño, supe que tampoco había entendido lo que dije juzgando por su expresión. Revisé el menu en el mostrador y en ese momento capté el motivo de mi problema:

"Paris", escrito en la esquina de un menu que no podía leer.

Salí del cafe sin pagar, a pesar de las casi incomprensibles quejas del cajero, encontrándome con calles y textos aún más complicados y solo caminé y caminé, sin llegar a nada, sin conocer a nadie y sin tener manera de comunicarme.

Estaba aislado en un mar de rostros.

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