Basta L
Leonardo caminaba por Lisboa, luciendo su gorro con listón que le había regalado Lisa, su amor.
Llovía en rápida sucesión, sin parar desde la mañana. Dejando para la noche una ciudad con neblina y cielos despejados.
Luciérnagas en el cielo, lloviendo como estrellas fugaces y meteoritos.
El cielo y el mar, sin línea en el horizonte , dejando ver una eternidad a todo lo que existía.
Caminando sigue Leonardo, llagando a alta mar, a los brazos de su amada.
Este cuento tiene mucha sonoridad. Se siente cada palabra, suena, tiene un compás, un cariz y un color. Bonito encuentro el anunciado.
ResponderEliminarCreo que en los microrrelatos se te da muy bien la descripción de ambientes, esta vez pusiste personas y emociones que se sintieron muy nítidos. Imagino un segundo microcuento, desde el corazón navegante de Lisa, deseosa de llegar. Bonito.