La huida
Era una noche lluviosa y fría,
como lo suelen ser las noches londinenses. Laura había terminado de colocar la
leña en la chimenea y la cena estaba casi lista. Pronto llegaría su amado Luis,
quien trabajaba largas jornadas en la fábrica. Él no era obrero, mas era
asociado del patrón. Laura siempre recibía a su esposo con una sonrisa, quería
que descansara después de tanto trabajo.
Acomodó los libros de Luis en la
mesilla junto a la chimenea y esperó ansiosa. EN eso, una silueta mojada entró
por el portón. Sacudió el paraguas y ansioso le dijo a la mujer “hay que
marcharnos ya, toma tus cosas. Están destruyendo todo.”
Wow, qué interesante. Pasamos del calor del hogar, del cariño de mil gestos y expectativas de Laura a un problema, una emergencia, un "ellos" en contra.
ResponderEliminarMe da mucho gusto que hayas aprovechado esta oportunidad y este género, el microcuento, para hacer algo de ficción e impacto. Excelente.