Diario de viaje

Octubre 17: hoy por fin partimos en viaje. Hemos estado ahorrando por meses para poder hacerlo. Cada uno de los minutos entre el año pasado que decidimos emprender él y yo juntos un viaje ha sido un martirio. De entrada, no soy una persona paciente. Soy, de hecho, bastante mala para esperar cosas. El hecho de que haya ahorrado por tanto tiempo y no me haya comprado alguna de las cosas que me encanta comprar demuestra lo determinada que estaba para hacer este viaje una realidad. También de que estoy dispuesta a probar cosas nuevas en este viaje, comenzando por que nunca había salido del país y ahora me decido a hacerlo. Había soñado con venir aquí toda mi vida y, justo ahora que el piloto del avión anuncia que estamos por llegar, no puedo evitar mirar por mi la ventana y observar tan bello paisaje. Edificios tan únicos, colores tan diferentes, anuncios en un idioma que apenas entiendo… y estoy a su lado. Si esto en verdad es un sueño no quiero despertar.
Octubre 18: no puedo creerlo, ha sido un día increíble. Hemos visitado tantos lugares que solo había visto en fotos. Museos, plazas, incluso el Uber de un muy amable guía de turistas. En este momento estoy escribiendo desde la habitación de mi hotel, con la débil luz de la lámpara iluminando este diario, con el único sonido del rítmico golpeteo de las gotas de lluvia contra la ventana de nuestra habitación. Él duerme. Sus pequeños ronquidos me relajan y me hacen pensar en lo afortunada que soy de tenerlo en mi vida. Tengo que irme a dormir, el día de mañana va a ser igual de largo y tengo que prepararme. ¡No puedo esperar!
Octubre 20: Bueno, tuve razón. Fue un día muy agitado. Tanto que no tuve tiempo ni de anotar lo que vivimos en mi diario. Llegué al cuarto y lo único que apenas recuerdo es haber tocado mi cama dos segundos. Después el sol había salido. Y el día de hoy no fue menos agitado. Pudimos vivir la alegría de pedir un McDonald’s en otro país y con sorpresa descubrir que el sabor es el mismo. Él no se dio cuenta pero sí vi cuando trataba de tomarme una foto disfrutando un helado, pero hice lo mejor que pude para actuar natural. Sé que lo que más le gusta es tomarme fotos sin que yo lo sepa, así que lucho por mantener esa inocencia en el lente de su cámara cuando sí me doy cuenta. Él lo merece.
El día de mañana es nuestro último día de viaje. Nuestro avión sale por la noche y nuestro itinerario acaba al mediodía. Quiero saber qué cosa se le ocurrirá para llenar ese tiempo libre. Aunque, siendo honesta, no sé qué podría superarlo. Veremos.
Octubre 21: wow. Todavía lo recuerdo como si siguiera pasando.
Cierro los ojos y ya no estoy en el avión con él dormido sobre mi hombro. Estoy en el centro de la ciudad, con la belleza inenarrable del crepúsculo llenando de inimaginables tonos naranjas los antiguos edificios de esta hermosa ciudad.
Cierro mis ojos y ya no escucho el soplido del aire acondicionado. Resuenan en mis oídos las notas de un par de niños que tocaban una melodía que nunca había escuchado antes, tocando con inocencia y con un amor a la música que nunca he oído profesar.
Mis ojos siguen cerrados mientras mi piel resiente las tibias gotas de lluvia que caían en ese atardecer, aún cuando parecía que no había nubes sobre nuestras cabezas.
Con los ojos cerrados me veo a mí danzando con él, sin preocuparnos de nada en la vida. Nada, más que el no soltar las manos del otro.
Abro los ojos y lo vuelvo a sentir sobre mi hombro, de nuevo roncando tan delicadamente que solo yo puedo escucharlo. Con su pecho subiendo y bajando al mismo compás que la melodía que sigue introduciéndose en mis pensamientos.
Abro los ojos y siento que quiero volver a cerrarlos. Quiero soñar con todos los momentos hermosos que pasé con él, porque sé que lo que nos depara la vida será mucho mejor que todo lo que sueñe.
Octubre 22: Te amo 
PD: sí sé que posas cuando te tomo fotos. Pero te ves igual de perfecta cuando no te das cuenta y cuando pretendes no serlo. Gracias por compartir este viaje conmigo, amor. Cuando leas esto, busca en la contraportada de tu diario. Está una foto que te tomé esa noche lluviosa cuando pensabas que estaba dormido y estabas escribiendo en tu diario. Ojalá la aprecies tanto como yo. Te amo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corriendo

Edmond en Oblí

Angelo's