El exterior que engaña

Quién lo diría, ¿no?

Es decir, estamos tan acostumbrados a que se diga que son los locos los que cambian el mundo. Siempre son esas personas con una "chispa" aquellas de quienes se esperan cosas que llenen el pecho y hagan saltar al corazón. Ya sean canciones, poemas, historias, acciones, ellas siempre parecen bailar por la vida, anunciando a los cuatro vientos todo cuanto ellos aman, todo cuanto ellos piensan.

No les envidio, pero tampoco les entiendo. ¿No creerías tú, mi amigo lector, que las cosas más valiosas suelen venir de quienes menos las esperas? Es decir, ser como aquellas personas de quienes siempre se espera algo único debe ser agotador. Vivir siempre amenazado por la sombra de tu propio ser. Llegaría un momento en el que simplemente no se puede vivir.

Yo no soy así. Yo soy otra clase. Soy aquella persona que sorprende. Dentro de mí cargo con historias que no me pesan, y que dejo salir cuando siento que es su tiempo. Si me preguntan qué estudio, la respuesta es sencilla. Estudio lo que me gusta. Y si me preguntan qué hago en mi tiempo libre, la respuesta es sencilla también. Hago lo que me gusta. Y nadie jamás imagina que las respuestas de ambas preguntas, siendo las mismas palabras, son en efecto lo más diferente la una de la otra. Estudio una carrera que no da lugar a la imaginación, y en mi tiempo libre escribo historias que pocos imaginarían.
Por eso yo soy mi propia arma secreta. Porque siempre tendré la oportunidad de sorprenderte. Porque las palabras que estén sobre este papel, mientras lleven mi firma, siempre te harán decir "wow". En mis cuentos, donde la monotoneidad esconde belleza, donde un solo cambio te lleva a vivir una vida diferente, donde el punto final es la continuación, y donde dejo que tú, mi amigo lector, te vuelvas un personaje más de la historia... en esos cuentos, sé que te voy a sorprender.

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