Mensajero en el silencio
Nadie lo ha notado por la
cautela, pero él se ha sentado en un rincón del aula, callado, observando todo
y reservándose sus comentarios en medida de lo posible. De vez en cuando suelta
algún pensamiento, se acomoda los lentes, frunce un poco el ceño, carraspea un
poco y suelta con frases certeras algo esencial para enriquecer.
Se podría decir que es ameno con
el silencio; en el silencio se dicen muchas cosas: con los oídos bien puestos y
absorbiendo lo que todos tienen que decir, se puede aprender tanto para después
derrochas con una pluma. Eso es lo que pienso yo, pues en sus historias hay
cotidianidad veraz, paisajes atípicos pincelados con el detalle de sus
palabras y, aunque a primera vista no se la crean, algún aprendizaje, mensaje
oculto, tal vez uno que viene de su propia experiencia, la que calla en voz,
pero expresa en letras.
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