Pauta de pautas

Siempre me ha parecido curioso que, cuando uno escribe, se escribe.

Me explico: escribiremos un cuento. Esa es la instrucción que escuchamos. Pero de inmediato, algo en nosotros nos dice "va, puedo hacer eso. Pero no me quiero quedar ahí. Quiero hacerlo mío. Lo que estos puntos negros sobre la pantalla de mi computadora dirán tiene que ser algo nuevo, algo único, algo... mío".

Todo empieza con una delicada bailarina. Tímidamente comienza un titubeante baile sobre una blanca pista. Un par de piruetas que parece no llevarla a ningún lado, que recuerdan más un caprichoso tartamudeo que a un movimiento definido. Con la única instrucción de hacer lo que sabe, pero sin saber cómo lo sabe.
Hasta que esa bailarina, golpeada por una corriente de electricidad, inicia con su verdadera obra. Magistralmente se desliza sobre su virginal lienzo, llenándolo de colores y dejando sobre ella todo cuanto puede. Se deja a sí misma sobre aquella brillante blancura, llevándose la pureza que inicialmente conoció, pero dejando algo más.
Esa bailarina es la pluma, y su pista es el papel. Nuestra mano se deja llevar por el corazón, y la bailarina se deja llevar por esta mano. Al final de su ejecución, agotada por el esfuerzo de dar vida a lo que antes era inerte, la bailarina regresa a su posición. Pero el corazón no regresa. No del todo. Una parte se queda impresa sobre aquel blanco piso, dando todo de sí, esperando a quien vea lo que queda de aquel elegante baile.

"Inspiración". Hemos escuchado esa palabra miles de veces en nuestras vidas. Esa palabra está llena de misterio, para mí. Es un nombre lindo para el azar. Es cierto, nunca sabemos de dónde viene una historia. Solo pasó que una neurona, vagando sola en la inmensidad de nuestra mente, se encontró con otra. Un chispazo de electricidad dio origen a un mundo antes desconocido. Ha nacido un universo de algo tan pequeño que parece un milagro.
También nos "inspiramos" en algo que nos pasó. Recordamos aquella vez que fuimos personajes secundarios en la escena de una película que jamás veremos y nos preguntamos "¿cómo llegamos aquí?" Nos preguntamos ¿qué fue lo que salió mal?, y miles de palabras después nos respondemos "un corazón roto". Nos encontramos en un parque, sentados tal vez en unas extrañas letras "BJ", y el inmenso azar del universo nos presentó una escena tan mundana, tan sin chiste, tan normal, que es perfecta para nosotros. Detrás de esta ventana entre el escritor y la vida hay un mundo que solo conocen la pluma y el papel.

Es así que escribimos. Que nos "inspiramos". Que creamos un universo a partir de la nada. Que, sin aspirar a ser dioses, damos y quitamos vidas, unimos y rompemos corazones, construimos y destruimos.
Y todo eso, a partir de una simple palabra.

Pauta.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corriendo

Edmond en Oblí

Angelo's